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El islamismo radical, ¿puntilla al turismo senegalés?

Publicado en 25 Abril 2014 por Manolito

El islamismo radical, ¿puntilla al turismo senegalés?

Hace ya unos cuantos años, convencí a mi amigo Juan para que me acompañara a un viaje de veinte días a Senegal. Era su primera experiencia en el África negra y la segunda mía (la primera, en Kenia junto a un buen conocedor del continente que me facilitó mucho las cosas). Había tenido amigos senegaleses cuando vivía en Estrasburgo, incluso fui el único blanco de un torneo universitario de fútbol africano en el que fui 'internacional' con el equipo de Senegal; me encantaba la comida senegalesa, el yassa, el mafe...total, que tenía muchas ganas de ir y le vendí a Juan el destino como "el caribe africano", que es como muchos conocían entonces la zona turística del país.

La vivencia tuvo sus claroscuros: Senegal es un país con muchísimos atractivos, paisajísticos, culturales, gastronómicos... y el mayor quizás sean sus gentes, aunque algunos puedan convertirse también en el mayor problema para el visitante. Pasamos momentos muy, muy buenos. Y algunos de los peores que yo he vivido viajando. Sobre todo, en los sitios más turísticos (Dakar, Mbour, Saly, San Luis, el Lago Rosa...) la presión sobre el extranjero era tan agobiante, tan agresiva, y sin un mal policía que te protegiera, que entraban ganas de sacar el billete de vuelta. Después de que intentaran atracarnos en la Plaza de la República en Dakar, que nos siguieran durante kilómetros para intentar vendernos cualquier historia sin aceptar un no, que nos insultaran e incluso en una ocasión nos agredieran por no querer contratar un guía en el mercado de pescado de Mbour, no podía evitar sentirme culpable cuando sentía el reproche en la mirada de mi atribulado compañero, "El caribe africano, eh?".

Cada uno cuenta la feria como le va, y la nuestra, a pesar de todo, no fue tan mala, ni mucho menos. Yo digo, tuvimos muy buenos momentos. La gente que no está maleada por el turismo es acogedora y generosa. En el remoto pais Bassari, el delta del Sine Saloum, en el espectacular parque nacional de aves del Djoudj... disfrutamos como enanos. También en La Somone, un pequeño pueblecito costero cercano a Saly, pero más tranquilo, donde disfrutamos de la playa, los gintonics y la excelente cocina del campamento Bassari, cuyos dueños eran una francesa, Marie, y su marido senegalés.

Recuerdo una tertulia en el patio del campamento, en el que algunos turistas nos quejábamos, entre otras cosas, del acoso que sufríamos por parte de vendedores, falsos guías, timadores y demás arnaqueurs, o de la falta de infraestructuras básicas en una zona con tanto turismo como podía ser la de Saly. Nos llamó la atención el desinterés del dueño senegalés del hotel hacia el turismo, del que supuestamente vivía. Según argumentaba, sólo traía ingresos para los inversores extranjeros, malos sueldos y más problemas que beneficios, así que era normal que la gente estuviera enfadada y tratara mal a los turistas, o que la policía no se esforzara mucho por evitarlo.

Puede que tuviera razón, vaya usted a saber. En cualquier caso parece que el gobierno senegalés ha compartido, al menos por sus actos y política en los últimos años, estas ideas, porque ha hecho todo lo posible para acabar con una industria que en los años 70, según leí en una página web, llegó a atraer a nueve millones de visitantes anuales, y que ha ido decayendo gradualmente hasta que el último año, a pesar de lo que dicen las cifras oficiales, no han llegado al medio millón (y algunos aseguran que han sido sólo 100.000 turistas).

Yo sólo puedo dar mi testimonio de mi corta estancia hace pocas semanas. En Cap Skirring, en su día un lugar de moda, con un hotel de la cadena Club Med, vi menos turistas en tres días en toda la zona que en un solo bar de Senegambia cualquier noche. Sus bellas playas estaban prácticamente desiertas. Muchos hoteles, campamentos y casas particulares, sobre todo de extranjeros, estaban a la venta. Pregunté a varios hosteleros las razones en su opinión de esta situación y me dieron varias: la situación inestable de la Casamance, de población mayoritariamente cristiana y animista, dentro de un país eminentemente islámico, con la guerrilla separatista (aunque ahora la situación parece más tranquila, lo que no es óbice para sentirse inquieto por los numeroso controles militares), la crisis económica general o, en esto coincidían casi todos, la nueva imposición del visado online cuyo funcionamiento distaba mucho de ser eficaz (y de eso he sido yo testigo directo).

Sin embargo, un expatriado francés que lleva diez años viviendo en el país, casado con una senegalesa y dueño de un bar, me daba, mientras bebíamos un ron local con Coca-cola, otra visión complementaria y bastante más siniestra del papel que el creciente islamismo radical estaba teniendo en una sociedad que durante décadas se había enorgullecido de su laicismo y apertura. "Cada vez vienen menos turistas y el futuro de este país es, en unos años, depender totalmente de Arabia Saudí y ver a todas las mujeres con velos por la calle. Cada vez hay menos pesca, desde que el gobierno se la vendió a los chinos Y cuidado, que Senegal está ya dentro de los países más pobres del mundo y va a peor".

Mientras decía eso, se podía escuchar los cánticos y llamadas a la oración de los altavoces instalados en un campo de fútbol cercano. "Así están día y noche. Los extranjeros vienen, pasan dos noches sin dormir y, claro, no se quieren quedar. Y lo más grande es que sólo lo hacen en temporada alta. En temporada baja, cuando no hay turistas, están mucho más tranquilos ".

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J
se ve que borras la verdad,hace poco leimos un comentario de un africano sobre lo que escribiste,y ahora no esta ,lo borraras y le diste la verdad.. que verguenza..
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M
No está en este post. Está en Toubab, Minty, que es donde lo escribió. Y otro más que ha escrito, que también está ahí.
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