Una de las razones por las que me decidí a visitar Sierra Leona, un país más conocido por la violencia y sus sangrientos diamantes que por sus atractivos turísticos, es porque en una de las muchas encuestas (ésta creo que era en The Guardian) sobre las mejores playas de África la ganadora era una de nombre enigmático (River Number Two). Así que decidí comprobar si la realidad se ajustaba a lo votado y publicad.
La calidad de una playa depende también de lo que uno busque en ella: belleza visual, comodidad, actividades y deportes acuáticos, seguridad, buen ambiente, chiringuitos... No siempre la belleza equivale a placer: hay arenas como el azúcar que pinchan como agujas y tienen bichitos que pican aún más. Aguas de color azur que son traicioneras, en fin, que a veces no todo es lo que parece.
River Number Two, desde luego, parece fantástica y mucho de lo que parece se cumple después, aunque no todo. Una extensión de arena blanquísima, dividida por un río de aguas clarísimas que desemboca en el mar por un lado y conduce a las montañas cubiertas de selva que sirven de trasfondo para la imagen idílica digna de cualquier catálogo de viajes.
Hay más buenas noticias: el agua es bastante clara pese a ser Atlántico, es relativamente seguro nadar sin alejarse mucho (aunque hay que tener cuidado con la resaca, sobre todo en el cambio de marea), hay posibilidad de hacer snorkelling en una isla y los surferos de Bureh viene de vez en cuando de visita, lo que quiere decir que hay buenas olas.También se pueden hacer otras excursiones interesantes (y caras) como un paseo por canoa por el río, en el que a veces se ven cocodrilos.
También podría serlo que la playa está gestionada por una ONG local que, aparentemente, invierte los beneficios en la población cercana, pero para ello tendrán que mejorar esa gestión. Cobran para entrar en la playa e utilizar las instalaciones. Pasar el día no es problema, pero alquilar un bungalow, además de no ser demasiado barato (regatear es obligatorio, como en casi toda Sierra Leona, a menos que a uno no le importe pagar el doble como poco), presenta problemas como la música a toda pastilla en la puerta de tu ¿dormitorio?. O las señoritas que se dedican al oficio más antiguo del mundo con una insistencia digna de un pitbull sin que los miembros de la ONG se preocupen demasiado por que molesten a los turistas o no.
Nada grave,en cualquier caso, y a fin de cuentas también todo eso forma parte del pack que supone viajar a un país donde están comenzando prácticamente desde cero después de diez años de una terrible guerra civil. En cualquier caso, River Number Two puede ser perfectamente la playa más bonita de las muchas increíbles que hay en ese increíble país que es Sierra Leona. Y desde luego, merece muchísimo la pena, aunque de África la mejor, la mejor, quizás no sea.