El chino es una lengua muy, muy antigua (los primeros vestigios escritos se remontan a unos 3.500 años) pero no por ello deja de tener una enorme vitalidad. Cada día aparecen un gran número de palabras y expresiones nuevas, muchas de ellas originadas en las redes sociales. Y una de las que más éxito y a la vez controversia han despertado en los últimos tiempos es la de los "diaosi".
En su traducción literal, "diaosi" es de una brutal vulgaridad: pelo de pene. Öriginalmente era un término burlón para los fans de un jugador de fútbol que ni yo ni los pocos que vayáis a leer estas líneas conoceremos, pero por no sé qué capricho de un duende cibernético ha pasado a ser utilizado para denominar a esa parte de la población china que no cuenta con trabajos interesantes o bien remunerados, ni una educación destacada, ni familias adineradas que puedan ayudarles, ni contactos políticos o empresariales que les permita subir en la escala social, o siquiera una apariencia física excesivamente agraciada.
Muchos comparan esta expresión con la de "losers" (perdedores) en inglés, tan tristamente ubicua en culquier película de instituto estadounidense. Pero hay bastantes matices que los diferencian. Para empezar, el de "diaosi" es un calificativo autoimpuesto. Son los propios chinos que se consideran dentro de ese grupo para nada privilegiado dentro de la cambiante sociedad de su país los que se llaman a sí mismos "diaosi", en oposición a los gaofushuai (hombre altos, rico y guapo) ó baifumei (joven rica, guapa y de piel blanca). Son ellos, y no los ganadores, los que han acuñado la palabra que expresa, mitad en serio mitad con humor, lo insatisfactorio de su vida y las pocas perspectivas que tienen de cambiarla. Hasta el punto que no demuestran demasiado interés por hacerlo y prefieren no desesperar en el intento.
Y son muchos. Muchísimos. Según el Global Times, un estudio realizado en las redes calcula en más de 500 millones los chinos que podrían entrar en la categoría de diaosi, mientras las listas de personas que admiten serlo se han convertido en un fenómeno sobre el que expertos e intelectuales no se ponen de acuerdo. Por ejemplo, un director de cine, Feng Xiaogang, afirmaba en su blog (de nuevo de acuerdo con el Global Times) que las personas que se consideran a sí mismos diaosis no tienen respeto por si mismos y son "un puñado de retrasados".
Para otros, sin embargo, este fenomeno es una válvula de alivio para soportar la presión social que reciben los jóvenes en una sociedad tremendamente competitiva tanto en los estudios, el trabajo como incluso el poder contraer matrimonio. Porque uno de los grandes problemas de los diaosi, en particular los hombres,es que se espera de ellos que se casen y formen una familia pero cada vez les resulta más difícil por la escasez de mujeres con quienes hacerlo: se calcula que para el año 2020 habrá más de treinta millones de chinos que no tendrán mujeres con las que formar pareja a causa del decalaje entre la población masculina y la femenina.
Otros sociólogos también destacan la confusión de valores entre los más jóvenes. De una sociedad colectivista en la que los valores individuales se sacrificaban en aras de los objetivos comunes (algo de todas maneras muy arraigado en diversas sociedades asiáticas) se pasa a una mentalidad consumista y materialista en el que uno vale por lo que tiene. Qué lejos queda la retórica que se podía ver, por ejemplo, en el documental de Antonioni sobre la China de los últimos tiempos de Mao, en la que unos obreros que vivían muy básicamente declaraban que para ellos lo más importante era terminar muy bien los productos de su fábrica (no me acuerdo si eran botes de plástico o algo así) porque de esa manera contribuían a la revolución mundial. Ahora se escuchan frases como la de una modelo en un reality show, quien afirmó que prefería "llorar en un BMW que reírme en una bicicleta".
Las redes sociales y los microbloggers se han convertido en el foro más importante y hasta cierto punto libre donde la gente, y en particular los más jóvenes, encuentran su voz para expresar sus insatisfacciones y sus conflictos de valores que son los de una sociedad que evoluciona a pasos agigantados pero no siempre de una manera justa ni homogénea. Y el fenómeno de los "diaosi" es un reflejo de esas tensiones sociales y personales, la bienhumorada resignación de una enorme porción de población que no le encuentra mucho sentido a su vida en la nueva China.